{"id":6888,"date":"2020-07-05T20:10:33","date_gmt":"2020-07-06T02:10:33","guid":{"rendered":"https:\/\/proyectocitrino.com\/?page_id=6888"},"modified":"2022-01-02T12:23:27","modified_gmt":"2022-01-02T18:23:27","slug":"cuento-realista","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/cuento-realista\/","title":{"rendered":"Cuento realista"},"content":{"rendered":"\n<p>Publicado el 2 de enero de 2022. Disponible hasta el 2 de mayo de 2022.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" style=\"font-size:24px\"><strong>Hacia el poniente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\" style=\"font-size:19px\">Por Jennifer C\u00e9spedes<\/p>\n\n\n\n<p>EL pueblo se ha reunido. Las caras de los asistentes est\u00e1n tristes y apesadumbradas. Son las cinco de la tarde y el tiempo parece que se ha detenido en un color gris\u00e1ceo que se desdibuja fulminante en los susurros de quienes observan el f\u00e9retro. Est\u00e1n a la espera.<\/p>\n\n\n\n<p>El dolor aqueja a la comunidad cual si fuera esperpento del m\u00e1s terrible sufrimiento. En su malogrado escondite se sabe que, hoy, este monstruo tiene o\u00eddos y ojos\u2026y observa detenidamente las grietas que causa en cada uno de aquellos que tienen recuerdos v\u00edvidos de ella. Esas memorias que se quedan haciendo sangrar las heridas de las conversaciones hipot\u00e9ticas, de los que- hubiera-pasado-si, y de aquellas palabras que ahora no son m\u00e1s que un simple esbozo de energ\u00eda en el universo infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya casi olvidadas, estas memorias son retazos de lo que fue y son profundas llagas de lo que no ser\u00e1 nunca m\u00e1s. Tal vez por eso, para muchas almas, los recuerdos y las memorias son extremismos de todo lo que se puede sentir por alguien que corp\u00f3reamente ya no est\u00e1; tal vez por eso sus arrebatos de odio y de amor, de aceptaci\u00f3n y de negaci\u00f3n, no son m\u00e1s que formas de, por un momento, poder olvidar el sangrado constante de la p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p>Las llamas de quienes s\u00ed tienen el h\u00e1lito de vida hoy est\u00e1n atenuadas por los pensamientos. Los vivos est\u00e1n llorando y gimiendo y se respira en el aire la impotencia de no poder darle soluci\u00f3n a aquello que es lo \u00fanico que no tiene soluci\u00f3n alguna. \u00bfQui\u00e9n no quisiera poseer la inmortalidad para poder obsequiarla en un momento como \u00e9ste? \u00bfQui\u00e9n no quisiera poder sosegar el alma ca\u00f3tica y poder acercarse al caj\u00f3n frente al altar y descubrir que ella solo est\u00e1 dormitando? Muchos all\u00ed querr\u00edan tener estas facultades inmortales, pero ella\u2026 Romila Cardo \u00c1milor no lo hubiera querido nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella s\u00ed disfrutaba de su mortalidad. La abrazaba por las noches sintiendo el calor que solo puede sentir alguien que, con brazos abiertos, acepte sus sombras en un acercamiento que desasosiega la tranquilidad nocturna con canciones fuertes y sombr\u00edas, versos de nostalgia, tristeza y, algunos dir\u00edan, agon\u00eda. \u00ab\u00a1Romila! \u00a1Romila!\u00bb Escuchaba ella su nombre tan pronto el sol se iba y, junto a la voz nocturna danzante, su mente vibraba al son de los grillos al otro lado de su ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos aqu\u00ed quieren verla de nuevo recuperar su color y su sonrisa. Todos aqu\u00ed cre\u00edan que Romila vivir\u00eda hasta que sus arrugas contornearan las facciones de su cara y su delantal favorito estuviera ro\u00eddo por el uso. Y, sin embargo, nada de eso se cumpli\u00f3 y, al aceptar este hecho terror\u00edfico, las almas de quienes le amaron se transformaban poco a poco en harapos reminiscentes de las experiencias vividas.<\/p>\n\n\n\n<p>La ceremonia ha comenzado. Las miradas ahora se enfocan en quien preside el ritual. El dolor aumenta y se agrupa como si fuera agujas que atacan cada poro en la piel. \u00a1Es inconmensurable y al mismo tiempo palpable! Lo \u00fanico que alivia es saber que ella ya no est\u00e1 sufriendo, pero, al mismo tiempo, darse cuenta de esto significa aceptar que no volver\u00e1 a casa nunca m\u00e1s y que el cuerpo yaciente es parte ya de las memorias inm\u00f3viles a las que, con u\u00f1as y dientes, se aferran los que quedan ac\u00e1 y no pueden ir con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>La cara exhausta y entristecida por el tiempo es espejo fulminante de lo que siente el pueblo. Estas facciones sufridas son de quien preside la celebraci\u00f3n y sus ojos tambi\u00e9n vidriosos lamentan la p\u00e9rdida como si fuera una suya propia. Despu\u00e9s de cobijar el templo con incienso que eleva las plegarias, el celebrante despide al cuerpo yaciente de aquella que ya parti\u00f3. El pueblo llora otra vez y su desconsuelo aumenta conforme las plegarias se van acercando al cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha pasado la \u00faltima persona al amb\u00f3n. Ya no hay nada m\u00e1s que decir de Romila; los hilos de memorias empiezan a transformarse en peque\u00f1as gotas de vivencias tatuadas en la mente de unos cuantos. \u00c9stas ser\u00e1n resguardadas hasta que llegue el turno de sus due\u00f1os de irse tambi\u00e9n o hasta que el tiempo subsane el dolor de algunos y ya no sea necesario revivir la desolaci\u00f3n para poder avanzar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es tiempo. El f\u00e9retro de Romila est\u00e1 siendo sostenido por seis figuras humanas que no tienen cara. Sus facciones tambi\u00e9n se han ya desfigurado por la angustia y avanzan tan imperceptiblemente casi como siguiendo la marcha f\u00fanebre de cuatro tiempos que suena en el recodo del atrio del templo\u2026solo que esta vez cada tiempo se desgrana en otros mil y se siente un peso enorme. La m\u00fasica va ralentiz\u00e1ndose y se asemeja cada vez m\u00e1s al sentimiento de la gente. Uno, dos, tres, cuatro, uno, dos, tres, cuatro, uno, dos, tres,<\/p>\n\n\n\n<p>cuatro\u2026 As\u00ed es guiado en su camino el f\u00e9retro y as\u00ed sucumbe el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al seguir el camino de la nave principal del templo, los asistentes piensan en ellos mismos y en ella. Ella \u2013la nost\u00e1lgica Romila\u2013 fue un ser inalcanzable. No se sabe realmente qui\u00e9n le conoci\u00f3 en su entereza. Durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os de su vida, estuvo recluida en su habitaci\u00f3n viendo al mundo pasar y silbando por las noches sus melod\u00edas favoritas mientras la luna aparec\u00eda y desaparec\u00eda. Sonre\u00eda con sus ojos perfilados casi secos y con sus rasgos profundos y marcados aparentando una edad mayor. Era extra\u00f1o, pero siempre quedaba la sensaci\u00f3n de que su sonrisa no ten\u00eda ra\u00edz profunda, casi como si estuviera aferrada a una pared impenetrable que no le permiti\u00f3 crecer nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras el pueblo camina arrastrando sus pies, el f\u00e9retro sigue avanzando hacia el poniente. Las l\u00e1grimas corren por las mejillas de las caras cansadas como si no hubiese un ma\u00f1ana y los hombros y las manos se transforman en pilares que sostienen las pocas fuerzas de la comunidad. Al bajar las gradas frente a la entrada del templo, la m\u00fasica sigue haciendo eco del fr\u00edo, del miedo, de lo incierto. Se convierte en un repique de campanas dobles que anuncian la gran p\u00e9rdida y recorre las calles y avenidas del pueblo; ya no hay nadie que no sepa de Romila y su final. Cada paso es un adi\u00f3s m\u00e1s cercano y cada l\u00e1grima es un abismo en el alma que se va abriendo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, en el auto funerario, el ata\u00fad ha de ser llevado a su destino \u00faltimo. La comunidad avanza detr\u00e1s de \u00e9l como si fueran peregrinos de su propia existencia, como si el cuerpo de Romila les guiara hacia un fin que es inevitable. Van detr\u00e1s de ella, callados, pensativos\u2026 convencidos de que no van por ellos sino por ella. Los pasos todav\u00eda siguen el ritmo de la m\u00fasica f\u00fanebre, pero ya nadie est\u00e1 toc\u00e1ndola. Lo que escuchan es su propio ritmo y su tristeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Han llegado. Despu\u00e9s de esta larga peregrinaci\u00f3n colectiva y extenuante, deben aceptar que es momento de despedirse de quien fue Romila. Hay varios grupos de personas recogidos en las esquinas del cementerio observando con detenimiento lo que sucede. Frente al nicho ya se encuentran el f\u00e9retro tallado de rosas y el panteonero de cara sombr\u00eda. El hombre sujeta en sus manos las herramientas que ayudar\u00e1n a sellar la caja de cemento donde descansar\u00e1 el ata\u00fad con el cuerpo de ella. \u00a1Qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntas veces al d\u00eda vivir\u00e1 este hombre el dolor ajeno! Y en este momento, debe hacerlo de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no se puede negar. Romila ya no lo es y su forma corp\u00f3rea es solamente una fotograf\u00eda mental de quienes le han conocido. Deber\u00e1, a partir de hoy, descansar en este lugar tan sagrado como sin vida. \u00ab \u00a1Romila, Romila! \u00bfA qui\u00e9n has de cantarle ahora? \u00bfA qu\u00e9 sombra has de abrazar en las noches para arrullarle con dulzura?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Un ruido ensordecedor desata los lamentos de la comunidad de nuevo. Es el sonido del f\u00e9retro siendo empujado hasta el fondo del nicho mientras se desgastan y maltratan sus orillas de madera; es el golpeteo del mazo que asegura la tapa de cemento sellar\u00e1 el t\u00fanel; es la indiscutible verdad que ya no se puede negar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es de noche. Ya Romila se fue. Ya no est\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Publicado con permiso del autor bajo la licencia de <em>Creative Commons<\/em>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/proyectocitrino.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/by-nc-nd-eu_4.png?resize=212%2C74&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-6958\" width=\"212\" height=\"74\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/proyectocitrino.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/by-nc-nd-eu_4.png?w=403&amp;ssl=1 403w, https:\/\/i0.wp.com\/proyectocitrino.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/by-nc-nd-eu_4.png?resize=300%2C105&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/proyectocitrino.com\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/by-nc-nd-eu_4.png?resize=250%2C87&amp;ssl=1 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado el 2 de enero de 2022. Disponible hasta el 2 de mayo de 2022. Hacia el poniente Por Jennifer C\u00e9spedes EL pueblo se ha reunido. Las caras de los&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-6888","page","type-page","status-publish","hentry"],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6888"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6888\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7589,"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/6888\/revisions\/7589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/proyectocitrino.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}